Dibujos a tinta de Juan Escudero

Mientras dibuja, Juan Escudero mantiene a raya las vacilaciones de la mente para dejar fluir sin trabas una idea que se encuentra en un sustrato preconsciente. Pero más que vomitar sobre el papel los devaneos de la psique como hicieran los surrealistas, plasma las correspondencias que subyacen entre el hombre y el cosmos: entre el pulso de la mano y las pulsaciones estelares, entre la esencia fractal de la geografía corporal y la tectónica.

Sus dibujos de líneas recogen esa palpitación fractal que recorre desiertos, valles y océanos, pero también vulvas y labios. Basados en la iteración constante de un mismo trazo, parecen hechos por ordenador, pero las tenues alteraciones que reverberan como ondas de línea a línea responden al propio pulso del artista. De este modo Escudero enlaza de modo poético y sutil los latidos de su corazón con la sensualidad que emana tanto de la orografía erógena como del paisaje exterior con sus infinitos pliegues y repliegues.

Su obra ha evolucionado desde un barroquismo enraizado en la estética del cómic hasta un minimalismo de estética computacional. Pero, en todos los casos, su plástica está supeditada a su fascinación por los procesos de germinación natural, tanto biológica como geológica o sensorial.

A través de su peculiar modo de trabajar, esas efervescencias naturales se emparentan con el propio proceso de creación artística. Así, sus cornucopias o cuernos de la abundancia, símbolo asociado a la fecundidad desde época griega, devienen eclosiones vegetales de caprichoso crecimiento que parecen reinterpretar los grutescos renacentistas. Si éstos representaban entrelazamientos quiméricos entre frutas, follaje y animales, los dibujos de Escudero simulan cactus alucinógenos provistos de elementos cabríos y humanoides. Los grutescos servían de válvula de escape para la fantasía del pintor, dejando entrever universos subterráneos que de otro modo le estaban vedados representar. Escudero recoge esa necesidad de canalizar la actividad psíquica haciendo irradiar el dibujo de modo intuitivo desde el centro del papel.

El trazo semi-automático expandiéndose como fuerza centrífuga irrefrenable se manifiesta también en la serie Emergencia, que alude de modo más literal a estados de tránsito: nacimiento, muerte, orgasmo…

El método artístico de Escudero debe mucho al diseño de Peter Saville para la portada del disco de Joy Division, Unknown pleasures. La imagen fue tomada de una enciclopedia de astronomía y representa las sucesivas pulsaciones del primer pulsar descubierto. Al invertir el negro de las líneas y el blanco del fondo por su negativo, Saville imprimió una oscura sensualidad a la representación científica de las radiaciones de una estrella de neutrones.

Escudero rescata la misteriosa sensualidad que impregna el cosmos y que nos constituye como parte de él, sensualidad que la ciencia tiende a extirpar con sus gráficos asépticos y categorías unívocas.

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