Hacia un público individualizado

El intercambio de misivas entre artista, comisario y público potencial empieza a ser usual en las exposiciones de arte. Ese carteo forma parte de un work in progress, como en el caso del último proyecto de Mireia c. Saladrigues, “Benvinguts. Tenim la mateixa hora”, que se inaugura mañana en la galería dels Àngels de Barcelona. Mireia entiende que la audiencia como masa indivisa y anónima, y la obra como objeto acabado son nociones caducas. Urge al visitante de la exposición a que analice sus propios parámetros y expectativas ante la recepción de una pieza que sólo tomará cuerpo para él cuando se supedite a este auto-examen. El marco artístico participa del mismo engranaje que controla audiencias y produce significados en todos los ámbitos. Si en esa pequeña parcela dejamos de ser peones, quizás en otras facetas también dejemos de claudicar ante los roles prefijados.

Alex Reynolds adopta una estrategia similar al idear performances personalizados, piezas sonoras para dos oyentes, tramas que se hilvanan en tiempo real y en las que el espectador deja de serlo cuando acepta las reglas de juego: irrumpir en la intimidad de una invidente, aceptar que un alter ego lleve una vida paralela a la nuestra…Pero así como a Mireia le interesa desmitificar roles sociales y cuestionar la autoridad, Alex explora las paradojas de nuestro comportamiento en situaciones comprometidas: cuando violamos el espacio privado del otro suele producirse cierto extrañamiento, pero continuamente algo nos impele a hacerlo. En sus proyectos, caracteres ficticios toman cuerpo real a la par que nuestra cotidianidad se torna irreal. La identidad se construye a través de la mirada del otro.