Proezas alquímicas de Rai Escalé y Milos Koptak

beach ghostPensemos en aquellas parodias sociopolíticas en forma de fábulas en las que científicos demiurgos como el doctor Moreau (H.G. Wells) o el cirujano Preobrazhensky (Mijail Bulgakov) injertan en inocentes animales partes corporales humanas. En la novela de Wells, las bestias son privadas de su parte instintiva inoculándoseles valores morales. En Corazón de perro, un delincuente borracho y ruin revive en el cuerpo de un perro bonachón. En ambos casos, el monstruo aflora por la imposición de valores ajenos a la propia naturaleza. Bulgakov construye una magnífica sátira del sistema estalinista que le tocó vivir, caricaturizando por igual al burgués ultraconservador y al “hombre nuevo” soviético.

Los personajes de Rai Escalé también parecen hechos de injertos de varias especies, y sirven asimismo a fines paródicos. Lo humano se bestializa y la armonía del reino animal se quiebra por la irrupción de un sadismo que sólo del hombre puede derivar. En sus collages, vivisecciona los cuerpos de modelos que ilustran las revistas de moda, sacando a la luz el lado monstruoso de la cultura cool. En cambio, en su catálogo de Freaks trata con ternura aquellos que encarnan el reverso de esa felicidad artificial, como Solomon y Tummler en Gummo (Harmony Corinne). Pero como en la literatura de Bulgakov, una mordaz ironía mantiene lo trágico soterrado a modo de corriente subterránea que humedece la superficie sin invadirla.

La mezcla de ternura e insania que Rai rescata del espíritu humanmemento Morio pervive y evoluciona por nuevos derroteros desde que encontró en Milos Koptak un compañero de viaje para recorrer las ruinas del vacío emocional. Juntos crearon una nueva personalidad artística a la que llaman Miroir Noir. Nos cuentan que entre los pintores barrocos era costumbre posar la mirada en un espejo negro tras una jornada de trabajo. Rai y Milos adoptan simbólicamente ese hábito para cuajar en ese tamiz negro miedos y anhelos compartidos, una especie de crisol alquímico donde ir fraguando nuevos impulsos creativos.

Igual de negruzcas son las tradiciones que les inspiran: el barroco español más tremendista junto a las leyendas vampíricas de origen eslavo, Franco y Stalin, la literatura alucinatoria de Meyrink y las pesadillas kafkianas.

sagrada familiaMiroir Noir hereda esa potestad onírico-expresionista para rasgar los velos de la falsedad: con guiños a los retratos velazqueños, a las pinturas negras de Goya, a historias escabrosas de época zarista…, el dúo de artistas trata de recuperar los claroscuros perdidos con el exceso de transparencia del exhibicionismo espectacular. Contando con ese acervo analizan el carácter extemporáneo de la corrupción, de la idolatría, de las costumbres y símbolos culturales. La iconografía religiosa tampoco escapa a sus disecciones: vírgenes y santos de estampillas devocionales corren similar suerte que las citadas modelos de las revistas satinadas. Pero la inocencia subsiste en los retratos de deficientes mentales, realizados sobre fotografías encontradas en un instituto psiquiátrico: personas que como los niños de Gummo mantienen la pureza de sus instintos, pulverizan sin rebeldía los límites que imponen la moral o el decoro.